San Alfonso María de Ligorio: Un Corazón Mariano para Glorificar a Dios

Conocido por su amor a la Virgen María y su dedicación a la moral cristiana, San Alfonso nos enseña a vivir la fe con devoción, humildad y caridad.

Cada 1 de agosto, la Iglesia celebra con alegría la festividad de San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), fundador de los Redentoristas y doctor de la Iglesia, cuya espiritualidad profundamente mariana nos guía hacia el corazón de Cristo.

Conocido por su amor a la Virgen María y su dedicación a la moral cristiana, San Alfonso nos enseña a vivir la fe con devoción, humildad y caridad.

San Alfonso escribió: “El que ama a María encuentra a Jesús, porque ella es la puerta del cielo” (Las Glorias de María, Parte I, Cap. 5).

En esta página de Espiritualidad, exploramos la riqueza de su espiritualidad, centrada en la devoción mariana y la búsqueda de la santidad a través de la oración y el servicio, invitándonos a seguir su ejemplo en un mundo que necesita la ternura de María.

San Alfonso: Un Abogado Convertido en Apóstol de María

San Alfonso, nacido en Nápoles, Italia, comenzó su vida como un exitoso abogado, pero a los 27 años abandonó su carrera tras experimentar una llamada divina.

Fundó la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) para evangelizar a los pobres y marginados, dedicando su vida a predicar, confesar y escribir.

San Juan Bosco nos recuerda: “Dios llama a cada uno a servirle con amor, sin importar su pasado” (Memorias del Oratorio).

Su espiritualidad se distingue por su amor ardiente a María, a quien veía como la Madre que lleva a sus hijos a Jesús.

Obras como Las Glorias de María y sus tratados de teología moral reflejan su misión de hacer accesible la fe a todos, desde los más humildes hasta los eruditos.

Una Espiritualidad Mariana y Práctica

La espiritualidad de San Alfonso es profundamente mariana, centrada en la Virgen como mediadora de gracias y modelo de entrega a Dios.

A diferencia de la espiritualidad ignaciana, enfocada en el discernimiento (como vimos en el post sobre San Ignacio), la de Alfonso es afectiva, invitándonos a confiar en María con un amor filial.

San Alfonso nos enseñó: “Rezar el Rosario es hablar con María, y ella nos lleva a su Hijo” (Las Glorias de María, Parte II, Cap. 3). Su devoción al Rosario y a la Virgen como “Madre de Misericordia” nos anima a acudir a ella en la oración diaria, especialmente en momentos de dificultad.

San Alfonso también enfatizó la moral vivida con caridad, enseñando que la santidad está al alcance de todos. Su teología moral, conocida por su equilibrio entre rigor y misericordia, nos invita a buscar la confesión frecuente y a vivir con un corazón contrito.

Alfonso nos anima a practicar pequeños actos de amor –como ayudar a n vecino o rezar por los necesitados– que transforman el alma y el mundo.

El Rosario y la Devoción Mariana

Es fundamental en la espiritualidad de San Alfonso, el Rosario, una oración que él consideraba esencial para crecer en la fe.

Rezar el Rosario con devoción, meditando los misterios de la vida de Cristo y María, nos ayuda a imitar las virtudes de la Virgen: humildad, obediencia y caridad.

San Alfonso escribió: “María es la escalera por la que subimos al cielo” (Las Glorias de María, Parte I, Cap. 1).

En un mundo lleno de distracciones digitales, dedicar 15 minutos al Rosario nos centra en lo eterno, fortaleciendo nuestra relación con Jesús a través de María.Otra práctica clave es la Visita al Santísimo, que Alfonso recomendaba diariamente, acompañada de una oración a María.

Él compuso oraciones como “Oh Virgen Inmaculada, intercede por mí ante tu Hijo”, que podemos rezar ante el Sagrario.

San Francisco Javier, nos enseña: “La oración es el combustible de la misión cristiana” (Cartas desde la India).

Estas prácticas nos preparan para ser apóstoles en nuestra vida diaria, desde compartir la fe en redes sociales hasta servir a los pobres.

Cómo Vivir la Espiritualidad de San Alfonso

Para abrazar la espiritualidad mariana de San Alfonso, prueba estas prácticas:

  • Reza el Rosario Diariamente: Dedica tiempo a meditar los misterios, pidiendo la intercesión de María.
  • Visita al Santísimo: Haz una breve visita al Sagrario, rezando una oración mariana, como el “Ave María Purísima”.
  • Confesión Frecuente: Busca el sacramento de la Reconciliación para crecer en humildad y gracia.
  • Actos de Caridad: Sigue el ejemplo de Alfonso sirviendo a los necesitados, como donando a un comedor comunitario.

Un Llamado a la Santidad

La llegada de cada 1 de agosto, es un encuentro con San Alfonso María de Ligorio, que nos invita a acercarnos a Jesús a través de María, viviendo la fe con un corazón ardiente y generoso.

Que su espiritualidad mariana y su amor por los pobres nos inspiren a ser testigos de Cristo en nuestra vida diaria, transformando el mundo con la ternura de la Virgen.

Oración

Señor Jesús, que inspiraste a San Alfonso a cantar las glorias de María, concédenos un corazón mariano para seguirte.

Por intercesión de la Virgen y San Alfonso, haznos apóstoles de tu amor. Amén.