Una tradición culinaria que resuena con esta fecha es la preparación de pretzels.
La festividad de Santa Mónica, que se celebra cada 27 de agosto, es una oportunidad para honrar a esta santa madre que oró incansablemente por la conversión de su hijo, San Agustín.
Estos panecillos, originados en monasterios europeos, son también un alimento tradicional de Cuaresma, ya que su receta sencilla y sin carne se alinea con la penitencia de ese tiempo litúrgico.
A continuación, se presenta una receta fácil para preparar pretzels en casa, ideal para compartir en familia y vivir la devoción a Santa Mónica con un gesto que refleja oración y esperanza.
Ingredientes necesarios para preparar pretzels
- 500 g de harina de trigo (o harina para pan).
- 1 cucharada de azúcar.
- 1 cucharadita de sal.
- 1 sobre de levadura seca (7 g) o 20 g de levadura fresca.
- 300 ml de agua tibia.
- 1 cucharada de bicarbonato de sodio (para el baño).
- 2 litros de agua (para el baño).
- Sal gruesa (para espolvorear, opcional).
- Opcional: 1 huevo batido (para dar brillo) o mantequilla derretida (para untar después de hornear).
Paso a paso para preparar pretzels
- Prepara la masa: En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. Disuelve la levadura en los 300 ml de agua tibia y agrégala a los ingredientes secos. Amasa durante 8-10 minutos hasta obtener una masa suave y elástica. Mientras amasas, ofrece una oración a Santa Mónica, pidiéndole su intercesión por quienes necesitan acercarse a Cristo.
- Deja reposar la masa: Cubre la masa con un paño húmedo y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 hora, hasta que duplique su tamaño. Reflexiona sobre la perseverancia de Santa Mónica, cuya oración constante llevó a San Agustín a la fe.
- Forma los pretzels: Divide la masa en 8-10 porciones iguales. Estira cada porción en un cordón largo (unos 50 cm) y dale la forma de un pretzel: cruza los extremos dos veces y pliégalos hacia la base, imitando brazos en oración. Coloca los pretzels en una bandeja con papel de horno. Medita en la forma del pretzel como un recordatorio de la oración humilde.
- Prepara el baño de bicarbonato: Hierve los 2 litros de agua con la cucharada de bicarbonato de sodio. Sumerge cada pretzel en el agua hirviendo durante 30 segundos, retíralo con una espumadera y colócalo de nuevo en la bandeja. Este paso da a los pretzels su textura crujiente y color dorado, evocando la fortaleza de la fe.
- Hornea los pretzels: Si lo deseas, pinta los pretzels con huevo batido para un acabado brillante y espolvorea sal gruesa. Hornea a 200 °C durante 12-15 minutos, hasta que estén dorados. Si prefieres una textura más suave, unta mantequilla derretida después de hornear. Mientras se hornean, reza un Padrenuestro, agradeciendo a Dios por el ejemplo de Santa Mónica.
- Presenta la ofrenda: Coloca los pretzels en una cesta o bandeja junto al altar hogareño, cerca de una imagen de Santa Mónica o la Virgen María. Reza una oración sencilla: “Santa Mónica, madre de oración, guíanos a Jesús con tu intercesión.” Comparte los pretzels con la familia, explicando su simbolismo como un signo de oración perseverante.
Significado de la tradición
Los pretzels tienen su origen en los monasterios europeos del siglo VII, donde se preparaban durante la Cuaresma como un alimento sencillo, sin lácteos ni grasas animales, acorde con la penitencia de ese tiempo.

Para la festividad de Santa Mónica, los pretzels adquieren un significado especial, reflejando su vida de oración constante por la conversión de San Agustín, cuya fe transformó la Iglesia.
Prepararlos en casa el 27 de agosto o durante la Cuaresma es un acto de devoción que une la penitencia con la esperanza en la misericordia de Dios.
Sugerencia espiritual
Preparar pretzels es una oportunidad para reflexionar en familia sobre la oración perseverante, como la de Santa Mónica.
Durante la festividad del 27 de agosto, dedica los pretzels a las madres que oran por sus hijos, pidiéndole a esta santa que interceda por ellos.
En Cuaresma, ofrece cada pretzel por una intención de conversión o renovación espiritual. Invita a los niños a formar los pretzels, explicándoles que su forma es un abrazo de oración a Dios, inspirado en la fe de Santa Mónica.
La tradición de los pretzels, preparada con devoción para la festividad de Santa Mónica o la Cuaresma, nos invita a orar sin cesar y a confiar en la intercesión de esta santa y de la Virgen María.
Que este panecillo, que simboliza con su forma, a brazos que se juntan en oración, inspire nuestros corazones a buscar a Cristo con fe y perseverancia.