¿Resuenan Principios del Ordoliberalismo en la Doctrina Social de la Iglesia?

En encíclicas como Centesimus Annus (1991), Caritas in Veritate (2009) y Laudato Si’ (2015), se pueden encontrar resonancias de principios provenientes del ordoliberalismo, la corriente económica que dio origen al concepto de la Economía Social de Mercado.

¿Se pueden encontrar resonancias de principios provenientes del ordoliberalismo?

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) no respalda explícitamente ningún sistema económico particular, sino que ofrece principios éticos universales para orientar las estructuras económicas hacia el bien común, la dignidad humana, la solidaridad y la subsidiaridad.

Sin embargo, en encíclicas como Centesimus Annus (1991), Caritas in Veritate (2009) y Laudato Si’ (2015), se pueden encontrar resonancias de principios provenientes del ordoliberalismo, la corriente económica que dio origen al concepto de la Economía Social de Mercado.

Aunque el Magisterio no menciona explícitamente el ordoliberalismo, sus enseñanzas sobre la libertad de mercado, la responsabilidad social y el papel del Estado convergen con esta escuela de pensamiento.

El Ordoliberalismo y la Economía Social de Mercado: Un Breve Contexto

El ordoliberalismo, desarrollado en la Escuela de Friburgo (Alemania) por economistas como Walter Eucken, Wilhelm Röpke y Franz Böhm en las décadas de 1930 y 1940, propone un modelo económico que combina la libertad de mercado con un marco institucional fuerte para garantizar la justicia y la equidad.

A diferencia del liberalismo clásico, que prioriza la mínima intervención estatal, el ordoliberalismo aboga por un Estado que establezca un “orden económico” ético, asegurando competencia justa, previniendo monopolios y promoviendo el bienestar social.

Este enfoque dio origen a la Economía Social de Mercado, implementada con éxito por Ludwig Erhard en la Alemania Occidental de posguerra, logrando un crecimiento del PIB del 8-9% anual en los 1950 y una reducción del desempleo a menos del 1%.Los principios clave del ordoliberalismo incluyen:

  • Libertad económica regulada: El mercado debe operar libremente, pero dentro de reglas que garanticen la competencia.
  • Estado fuerte pero no intervencionista: El Estado crea un marco institucional para la justicia, sin controlar directamente la economía.
  • Responsabilidad social: Las políticas económicas deben promover la equidad y proteger a los más vulnerables.
  • Propiedad privada subordinada al bien común: La propiedad es un derecho, pero debe servir a la sociedad.

Estos principios encuentran eco en la DSI, que, aunque no endosa sistemas específicos, ofrece una visión ética compatible con el ordoliberalismo, como se refleja en las encíclicas mencionadas.

Resonancias del Ordoliberalismo en Centesimus Annus (1991)

En Centesimus Annus, Juan Pablo II reflexiona sobre el papel de la economía tras la caída del comunismo, destacando la importancia de la libertad de mercado, pero con un marco ético que evite desigualdades extremas.

Resonancias del Ordoliberalismo en Centesimus Annus (1991)
Juan Pablo II afirma: “La economía de mercado es el sistema más eficiente para utilizar los recursos, pero solo si está orientada al bien común”

La encíclica resuena con varios principios ordoliberales:

  1. Libertad económica y responsabilidad:
    • Juan Pablo II afirma: “La economía de mercado es el sistema más eficiente para utilizar los recursos, pero solo si está orientada al bien común” (n. 34). Esta visión coincide con el ordoliberalismo, que defiende la libertad de mercado dentro de un marco regulatorio que garantice equidad. Por ejemplo, el principio ordoliberal de competencia justa se refleja en la crítica de la encíclica a los monopolios y a los abusos del poder económico (n. 35). Ejemplo práctico: La condena a prácticas que concentran la riqueza en pocas manos recuerda el énfasis ordoliberal en prevenir cárteles y monopolios, como los regulados por Erhard en Alemania.
  2. Rol del Estado:
    • La encíclica sostiene que el Estado debe garantizar “condiciones de seguridad jurídica, defensa de los derechos individuales y promoción del bien común” (n. 48). Esto se alinea con la visión ordoliberal de un Estado que establece un marco institucional sin intervenir directamente en la economía, asegurando reglas claras para la competencia y el bienestar social. Ejemplo práctico: La insistencia en un Estado que proteja a los más débiles refleja el principio ordoliberal de un “orden económico” que equilibra libertad y responsabilidad.
  3. Propiedad privada y bien común:
    • Juan Pablo II subraya que la propiedad privada debe estar al servicio del bien común, un eco del principio ordoliberal que subordina la propiedad al interés social (n. 30). La encíclica critica el capitalismo que ignora las necesidades de los pobres, resonando con la visión ordoliberal de una economía que combine iniciativa privada con políticas sociales.

Resonancias del Ordoliberalismo en Caritas in Veritate (2009)

En Caritas in Veritate, Benedicto XVI aborda los desafíos de la globalización, proponiendo una economía centrada en la persona humana y el desarrollo integral. Varios principios ordoliberales se reflejan en la encíclica:

Resonancias del Ordoliberalismo en Caritas in Veritate (2009)
“La actividad económica no puede prescindir de la gratuidad y debe estar orientada al bien común”
  1. Economía al servicio de la persona:
    • Benedicto XVI enfatiza que “la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad y debe estar orientada al bien común” (n. 36). Esto coincide con el ordoliberalismo, que busca un mercado libre regulado para evitar desigualdades extremas y promover la equidad. La encíclica aboga por una economía que no solo genere riqueza, sino que la distribuya justamente, similar al enfoque ordoliberal de Erhard, que fortaleció el Mittelstand (pequeñas y medianas empresas) para garantizar una distribución equitativa. Ejemplo práctico: La promoción de modelos empresariales como cooperativas resuena con el ordoliberalismo, que valora la iniciativa privada en contextos comunitarios.
  2. Solidaridad y responsabilidad social:
    • La encíclica llama a una “economía de la gratuidad y la fraternidad” (n. 38), que incluye responsabilidad social en las empresas. Esto refleja el principio ordoliberal de responsabilidad social, que aboga por políticas que protejan a los más vulnerables, como los sistemas de seguridad social implementados en Alemania. Ejemplo práctico: La idea de empresas que reinvierten en la comunidad, como programas de capacitación o desarrollo local, se alinea con el ordoliberalismo, que promueve un mercado con dimensión social.
  3. Subsidiaridad:
    • Benedicto XVI subraya la importancia de la subsidiaridad, donde las decisiones se toman al nivel más cercano a los afectados (n. 57). Esto es un pilar del ordoliberalismo, que defiende la autonomía de los actores económicos locales con un Estado que solo interviene para garantizar el orden justo. Ejemplo práctico: La defensa de estructuras descentralizadas recuerda el modelo ordoliberal, que empoderó a las comunidades locales en Alemania a través de PYMES.

Resonancias del Ordoliberalismo en Laudato Si’ (2015)

En Laudato Si’, el Papa Francisco aborda la crisis ambiental y su relación con la economía, proponiendo un modelo que integre el cuidado de la creación con el desarrollo humano.

Resonancias del Ordoliberalismo en Laudato Si’ (2015)
Francisco crítico el “paradigma tecnocrático” que prioriza el lucro sobre el bien común

Los principios ordoliberales se pueden encontrar en los siguientes puntos:

Economía sostenible: Francisco critica el “paradigma tecnocrático” que prioriza el lucro sobre el bien común (n. 109) y aboga por una economía que respete los límites de la naturaleza, que por lo tanto, sea regulada.

Esto resuena con el ordoliberalismo, que promueve un mercado regulado para evitar excesos, como la explotación insostenible de recursos.
Por ejemplo, la regulación ordoliberal para prevenir monopolios y abusos económicos, se podría asemejar a la llamada de Francisco a poner límites prácticas que dañen el medio ambiente.

Bien común y equidad: La encíclica enfatiza que los recursos naturales deben servir a todos, especialmente a los más pobres (n. 93), un eco del principio ordoliberal de subordinar la economía al bienestar social.

El ordoliberalismo busca una distribución equitativa de la riqueza, como se vio en el modelo de Erhard, que redujo el coeficiente de Gini en Alemania.
Ejemplo práctico: La promoción de políticas que prioricen a las comunidades marginadas, refleja el enfoque ordoliberal de proteger a los vulnerables.

Responsabilidad del Estado: Francisco subraya el papel del Estado en regular la economía para proteger la “casa común” (n. 178), similar al concepto ordoliberal de un Estado que promueve un marco ético-institucional, sin controlar directamente el mercado.
Ejemplo práctico: Las regulaciones ambientales propuestas en Laudato Si’ se alinean con el ordoliberalismo, que aboga por un Estado que garantice un orden económico justo.

Convergencia Ética entre la DSI y el Ordoliberalismo

Aunque la DSI no respalda explícitamente el ordoliberalismo, las encíclicas analizadas muestran una convergencia en varios puntos:

  • Libertad regulada: Tanto la DSI como el ordoliberalismo defienden la libertad de mercado, pero con reglas que garanticen el bien común, evitando los extremos del liberalismo desenfrenado y el socialismo.
  • Subsidiaridad y solidaridad: La DSI y el ordoliberalismo valoran la autonomía de los actores locales (subsidiaridad) y la responsabilidad hacia los más necesitados (solidaridad).
  • Propiedad privada ética: Ambos reconocen la propiedad privada como un derecho, pero subordinado al destino universal de los bienes y al bienestar colectivo.

Esta convergencia no implica que la DSI adopte el ordoliberalismo como sistema, pero sí se pueden ver coincidencias con sus principios éticos.

El éxito de la economía social de mercado, demuestra que una economía puede ser eficiente y justa al mismo tiempo, como se vio en la reducción de la desigualdad y el crecimiento económico en la Alemania de posguerra.

Relevancia Actual

En un mundo marcado por la desigualdad (el 1% más rico posee más del 50% de la riqueza global, según Oxfam 2023) y la crisis ambiental, los principios ordoliberales reflejados en la DSI ofrecen una guía para construir economías éticas:

  • Regulación para la equidad: Políticas que promuevan la competencia justa y eviten monopolios.
  • Inversión social: Empresas que reinviertan en la comunidad, como cooperativas o programas de desarrollo local.
  • Sostenibilidad: Modelos económicos que respeten los límites de la naturaleza, alineándose con Laudato Si’.

Conclusión

La DSI, aunque no se pronuncia a favor de sistemas económicos específicos, se pueden encontrar principios del ordoliberalismo que resuenan con su visión ética de la economía.

En encíclicas como Centesimus Annus, Caritas in Veritate y Laudato Si’, se pueden encontrar ideas que fueron sostenidas por los ordoliberales como la libertad regulada, el papel del Estado en el bien común y la responsabilidad social, que dieron origen a la Economía Social de Mercado.

Esta convergencia sugiere que es posible construir economías que combinen eficiencia con justicia, respetando la dignidad humana y promoviendo el bien común.

En un mundo que enfrenta desafíos globales, la DSI y el ordoliberalismo nos invitan a repensar la economía como un instrumento al servicio de la persona y respetando la creación.


Autor: Daniel Mendive, Año 2025

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