En la tradición católica, los ángeles son criaturas espirituales creadas por Dios, cuya existencia es una verdad de fe confirmada por la Sagrada Escritura y la Tradición.
La Iglesia, basándose en la Biblia y en la reflexión teológica de grandes doctores como Dionisio el Areopagita y Santo Tomás de Aquino, reconoce una jerarquía angélica que refleja el orden divino y la diversidad de sus funciones.
Este artículo explora las categorías de ángeles, su papel en la creación y su relación con los seres humanos, conforme a la enseñanza católica.
La naturaleza de los ángeles
Antes de detallar las categorías, es fundamental comprender qué son los ángeles.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 329-330), los ángeles son seres puramente espirituales, no corporales, dotados de inteligencia y voluntad.
Son servidores y mensajeros de Dios, creados para glorificarlo y cumplir su voluntad en la creación. Su existencia se fundamenta en pasajes bíblicos como Hebreos 1:14, que los describe como “espíritus al servicio de Dios, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación”.
Aunque invisibles, su presencia es constante en la vida de la Iglesia y de los fieles.La tradición teológica, especialmente a través de Dionisio el Areopagita en su obra La jerarquía celestial (siglo V), organiza a los ángeles en nueve coros o categorías, agrupados en tres jerarquías.
Esta clasificación no implica desigualdad en dignidad, sino una diversidad en funciones y cercanía a Dios, según su grado de participación en la luz divina.
Las tres jerarquías angélicas
Primera jerarquía: Cercanía directa a Dios
- Serafines: Los serafines son los ángeles más elevados en la jerarquía celestial. Su nombre deriva del hebreo “saraph”, que significa “ardiente” o “encendido”. Se les describe en Isaías 6:2-6 como seres con seis alas, que rodean el trono de Dios, proclamando incesantemente su santidad con el canto del Sanctus: “Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos”. Los serafines están inflamados de amor divino, y su misión principal es adorar a Dios y reflejar su gloria.
- Querubines: Los querubines ocupan el segundo lugar en esta jerarquía. Su nombre proviene del hebreo “kerub”, asociado con la sabiduría y el conocimiento. En el Antiguo Testamento, se les representa como guardianes del Edén (Génesis 3:24) y como figuras que adornan el Arca de la Alianza (Éxodo 25:18-20). Los querubines contemplan los misterios divinos y transmiten el conocimiento de Dios a los coros inferiores, actuando como custodios de la sabiduría divina.
- Tronos: Los tronos son los ángeles de la justicia y la autoridad divina. Su nombre evoca la idea de ser portadores del trono de Dios, simbolizando su soberanía. Según la tradición, los tronos canalizan la voluntad de Dios hacia las jerarquías inferiores, asegurando que su plan se cumpla en armonía. Son descritos por San Pablo en Colosenses 1:16 como parte de las realidades celestiales creadas por Dios.
Segunda jerarquía: Mediadores del gobierno divino
- Dominaciones: Las dominaciones (o dominaciones) son responsables de regular las actividades de los ángeles inferiores y de transmitir los mandatos divinos. Su función es asegurar que el orden cósmico refleje la voluntad de Dios. Según Santo Tomás de Aquino, las dominaciones ejercen un papel de gobierno, delegando tareas a otros ángeles para mantener la armonía en la creación.
- Virtudes: Las virtudes son los ángeles asociados con los milagros y las obras extraordinarias de Dios en el mundo. Son los encargados de infundir fuerza y valentía en los seres humanos para que cumplan la voluntad divina, especialmente en momentos de dificultad. La tradición les atribuye el poder de mover los cuerpos celestes y de manifestar el poder de Dios en la naturaleza.
- Potestades: Las potestades tienen la misión de proteger el orden divino contra las fuerzas del mal. Son guardianes que combaten las influencias demoníacas y preservan la armonía del cosmos. San Pablo las menciona en Efesios 6:12, al hablar de las luchas espirituales contra los “poderes” del mal. Su papel es esencial para mantener el equilibrio entre el bien y las fuerzas opuestas.
Tercera jerarquía: Mensajeros y protectores
- Principados: Los principados son los ángeles encargados de velar por las naciones, ciudades y comunidades. Su misión es guiar a los líderes humanos y a las instituciones para que actúen conforme a los designios de Dios. También inspiran a los pueblos a vivir en justicia y paz, protegiendo las estructuras sociales del influjo del mal.
- Arcángeles: Los arcángeles son los mensajeros principales de Dios, enviados para cumplir misiones de gran importancia. La Iglesia reconoce a tres arcángeles por su nombre en la Escritura: Miguel, Gabriel y Rafael. San Miguel, cuyo nombre significa “¿Quién como Dios?”, es el líder de los ejércitos celestiales (Apocalipsis 12:7). San Gabriel, “Fuerza de Dios”, anunció la Encarnación a María (Lucas 1:26-38). San Rafael, “Medicina de Dios”, guió a Tobías (Tobías 12:15). Los arcángeles son figuras prominentes en la historia de la salvación.
- Ángeles: Los ángeles, en el último coro, son los más cercanos a los seres humanos. Entre ellos se encuentran los ángeles custodios, asignados a cada persona para protegerla y guiarla hacia la salvación (Mateo 18:10). Su misión es asistir a los hombres en su camino hacia Dios, intercediendo y llevando las oraciones al Cielo.
La relevancia de los ángeles en la vida cristiana
La doctrina católica subraya que los ángeles no solo son criaturas celestiales, sino compañeros en nuestra peregrinación terrenal. Su presencia nos recuerda que estamos inmersos en una realidad espiritual más amplia, donde el amor y la providencia de Dios se manifiestan constantemente.

Los ángeles nos invitan a vivir en comunión con Dios, a confiar en su protección y a responder con gratitud a su amor.
La devoción a los ángeles, especialmente a los arcángeles y a los ángeles custodios, es una práctica arraigada en la espiritualidad católica.
La fiesta de los Santos Ángeles Custodios, celebrada el 2 de octubre, y la de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, el 29 de septiembre, son momentos para renovar nuestra confianza en su intercesión.
En conclusión, la jerarquía angélica refleja el orden y la belleza del plan divino.
Desde los serafines, que arden de amor por Dios, hasta los ángeles custodios, que nos acompañan diariamente, cada coro angélico cumple una función única en la creación.
Como católicos, estamos llamados a venerar a los ángeles, a aprender de su obediencia y a confiar en su guía, sabiendo que sn instrumentos del amor infinito de Dios por nosotros.