El Camino a la Santidad: Cómo la Iglesia Católica Declara a una Persona Santa

La Iglesia Católica sigue un proceso riguroso para declarar a una persona santa, reconociendo su vida de virtud heroica y su unión con Dios.

Este camino, conocido como canonización, consta de varias etapas: desde Siervo de Dios hasta Beato y, finalmente, Santo.

A continuación, explicamos cada paso de este recorrido espiritual con claridad y profundidad, para que una persona sea declarada santa.

Siervo o Sierva de Dios: El Inicio del Proceso

El proceso de canonización comienza cuando una persona fallecida es reconocida como un modelo ejemplar de vida cristiana, cuya fe y virtudes inspiran a otros a seguir su ejemplo.

Este primer paso, la declaración de Siervo de Dios, marca el inicio formal de la causa de canonización y requiere un proceso cuidadosamente estructurado.

  • Requisito Temporal: Por norma general, la Iglesia exige que hayan transcurrido al menos cinco años desde la muerte de la persona para iniciar la causa. Este tiempo permite una reflexión serena sobre su vida y evita decisiones apresuradas influenciadas por emociones inmediatas. Sin embargo, en casos excepcionales, el Papa puede dispensar este plazo, como ocurrió con San Juan Pablo II, cuya causa comenzó apenas unos años tras su fallecimiento en 2005, debido a su impacto espiritual universal.
  • Propuesta de la Causa: La iniciativa suele surgir de la comunidad donde la persona vivió o murió, como una diócesis, una orden religiosa o un grupo de fieles. Estos presentan la solicitud al obispo local, quien evalúa si hay méritos suficientes para abrir la causa. La persona debe haber tenido una “fama de santidad”, es decir, una reputación extendida de haber vivido una vida de virtud extraordinaria o, en el caso de mártires, de haber dado su vida por la fe.
  • Investigación Diocesana: Una vez aprobada la causa, el obispo designa un postulador, una persona encargada de liderar el proceso. La diócesis lleva a cabo una investigación exhaustiva, recopilando testimonios de quienes conocieron al candidato, así como documentos, cartas, escritos personales, homilías o cualquier material que refleje su vida, espiritualidad y virtudes. Esta etapa incluye entrevistas a testigos, análisis de la conducta moral del candidato y la evaluación de su impacto en la comunidad cristiana. También se verifica que no exista culto público indebido, ya que este solo se permite tras la beatificación.
  • Elaboración del Positio: Los resultados de la investigación diocesana se compilan en un expediente detallado llamado positio. Este documento, que puede abarcar cientos de páginas, presenta una biografía completa del candidato, un análisis de sus virtudes y pruebas de su fama de santidad. El positio se envía a la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano, que revisará el caso con rigor.
  • Declaración de Siervo de Dios: Si la Congregación acepta la causa tras una revisión preliminar, el Papa emite un decreto que otorga a la persona el título de Siervo de Dios. Este título indica que la Iglesia reconoce oficialmente el inicio del proceso de canonización, pero no implica aún un juicio definitivo sobre su santidad. Es un paso inicial que abre la puerta a una investigación más profunda en las siguientes etapas.

Venerable: Reconocimiento de Virtudes Heroicas

El siguiente paso es la declaración de Venerable, que reconoce que la persona vivió las virtudes cristianas de manera excepcional.

  • Análisis del Positio: La Congregación examina minuciosamente la documentación, evaluando si la persona practicó las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) en grado heroico.
  • Decreto de Virtudes Heroicas: Si el Papa aprueba las conclusiones, la persona es declarada Venerable. Este reconocimiento destaca su ejemplaridad, aunque aún no se permite un culto público.

Beato o Beata: Un Milagro Comprobado

Para avanzar a la beatificación, se requiere un milagro atribuido a la intercesión del Venerable, una señal de que está en el cielo y puede interceder ante Dios.

  • Investigación del Milagro: La Congregación analiza el milagro, generalmente una curación inexplicable para la ciencia. Médicos y teólogos verifican su carácter sobrenatural tras un exhaustivo proceso.
  • Ceremonia de Beatificación: Con la aprobación del Papa, la persona es declarada Beata o Beato en una ceremonia solemne. Esto permite un culto público limitado, normalmente en la diócesis o comunidad relacionada con el beato.

Santo o Santa: Canonización y Segundo Milagro

La canonización es el paso final, mediante el cual la persona es declarada santa y se convierte en un modelo universal para toda la Iglesia.

Persona santa
  • Segundo Milagro: Se requiere un nuevo milagro, ocurrido tras la beatificación, que es investigado y aprobado por la Congregación con el mismo rigor.
  • Ceremonia de Canonización: Una vez confirmado el milagro, el Papa preside la canonización, declarando a la persona santa. Esto permite el culto universal, su inclusión en el calendario litúrgico y la veneración en todo el mundo católico, de la persona declarada santa.

Declaración de santos y santas: un proceso de discernimiento

El proceso de canonización es un camino de discernimiento que combina fe, rigor teológico y verificación científica, asegurando que los fieles tengan modelos auténticos de santidad.

Desde Siervo de Dios hasta santo o santa, este recorrido refleja el compromiso de la Iglesia con la verdad y la excelencia espiritual.

Figuras como Santa Teresa de Calcuta o San Juan Pablo II, quienes completaron este camino, inspiran a los católicos a vivir con fe y entrega.

Si deseas profundizar en la vida de algún santo o en los detalles de este proceso, te invitamos a explorar sus historias y descubrir cómo el legado de los santos y las santas puede enriquecer tu vida espiritual.